martes, 6 de marzo de 2012

Progresía y chapapote moral

Resulta paradójico -a al menos a mí me llama la atención-, que lo más zafio e impresentable de la televisión nos venga de la mano de profesionales de la comunicación vinculados a la llamada "progresía" o izquierda más relevante del país. Me refiero, claro está, a Mercedes Milá (Gran Hermano) y Jorge Javier Vázquez (Tomate, Sálvame, realitys varios) Tras una presencia continuada de varios años en los medios de comunicación, el daño que estos comunicadores y sus respectivos programas han hecho sobre la juventud española, es claramente observable en los centros docentes. Con los años, estos personajes se han convertido en monstruos. Y lo malo es que muchos de nuestros jóvenes quieren ser como ellos. En mis clases de la ESO hay muchas  BelenesEsteban y también chicos y chicas que el día de mañana aspiran a hacer edredoning en algún concurso televisivo. Vienen cada mañana al instituto vestidas como cada noche mujeres en el mundo entero salen a trabajar. En casa dejaron la vergüenza y la mochila.
Mucha gente no es consciente de lo que se transmite desde esos programas: violencia, maltrato, zafiedad, vulgaridad, mala educación. El programa diario Sálvame hace una labor propagandística de estos contravalores que acabo de citar y cuyos efectos no me extrañaría que fueran estudiados en el futuro en las facultades de sociología, de psicología y medicina (psiquiatría). Resulta curioso como la cadena Tele5, ella solita se lo guisa y se lo come.

Crean, artificialmente, polémicas que luego ellos mismos se encargan de solventar, por supuesto de la peor manera posible. Estos programas son al mismo tiempo víctima y verdugo, pero víctima gustosamente aceptada gracias a buenos honorarios. Atacan y victimizan a personas como Isabel Pantoja, Terelu Campos, Víctor Saldoval y otras y cuando el mono ha recibido suficiente leña, le contratan y le ayudan a lamerse las heridas. Lo que me extraña es que estas personas entren al trapo (bueno, en realidad no me extraña) Cada semana, el programa "crea" un nuevo conflicto para poder de este modo cubrir horas de programación. Atacan a los suyos y después les defienden, con un sadismo digno de elogio (si esta lagartija fuera una sádica, claro). Ayer por la tarde, la presentadora preguntaba a Chiqui, cómo se sentía después de toda una vida de haber sido discriminada por la sociedad. Metía el dedo en una llaga, quizás inexistente, hasta hacérsela y una vez ocasionada la herida, lamérsela en directo.
A Belén Esteban la sacan de quicio cada semana (cosa nada difícil, ya que a veces esta chica viene sacada de quicio de casa) con temas varios y si no los hay, recurren a su hija. "¿Qué te parece que insinúen que tu hija es gorda?" "¡AHHHHH!, ¿dónde está el defensor del menor?" El ataque y la defensa siempre de la mano.

Todos muy dignos, los compañeros, acuden a defender a la" pobrechica-abandonada-por-el-torero-princesadelpueblo". Cada tarde se echa un buen trozo de carne a los leones (público), que engullen satisfechos esa ración diaria de mentira televisiva y se va almacenando en sus tripas en forma de michelines de degeneración moral. Y ellos sin saberlo.

El título de esta entrada relacionaba la progresía de algunos con su baja catadura moral. No sé de qué ideología política es Emma García (Mujeres y Hombres y Viceversa), pero no me extrañaría que fuera de izquierdas también. Por cierto, Belén Esteban reconoce que vota al PSOE.

Esta es la televisión que hemos padecido en estos últimos años. Me pregunto si ahora, con un gobierno diferente, cambiará algo. Tengo otra duda, si estos programas hubieran formado parte no de la parrilla de T5 sino digamos, por ejemplo, de la de TeleMadrid, ¿habrían aguantado tanto tiempo en antena, siendo además los reyes de la programación?. Creo que no; las huestes del "No-a-la-guerra-Nunca-Mais" (¿no les importa el chapapote moral?) hubieran saltado a la yugular de la derechona, haciéndonos creer a todos que ellos son los buenos y los demás los malos, como todo el mundo sabe, por supuesto. Ahora bien, si lo hacen ellos, es diferente, tiene otro matiz. La paja en el ojo ajeno.

Para terminar, considero que la administración debería tomar cartas en el asunto. No hablo de censura, sino de limitar -como se va a limitar el techo de endeudamiento de las autonomías-, el techo de bajeza moral e ignominia en la televisión. Al menos que se respete el horario infantil.

Pero no hay huevos.
Lagartija Soy
Lagartija Soy

Políticamente incorrecta. Río por no llorar. Búscame en algún lugar al sol.

2 comentarios:

  1. He leído varios temas de tu blog y me han gustado mucho, pero hazte un favor: no cometas el error de llevar éste al plano político porque somos muchas personas de izquierdas las que aborrecemos este tipo de programas y "personajes" que son la hez de la sociedad. Esto va en las personas y no en la ideología política.

    Ya es mucho el tiempo que llevo intentando que algunas personas que conozco vean el daño que les hace esto y no son precisamente jóvenes. Con esto quiero decir que si los mayores dan este ejemplo a los que vienen detrás, es difícil que estos lo vean como lo que es, bazofia moral. Menos mal que no son todos...

    ResponderEliminar
  2. Estimado lector, antes que nada, agradecerte el tiempo que has estado por aquí, que me hayas leído y que me hayas dejado comentarios y sugerencias. Valoro lo que me dices y tomo nota de ello.
    Vuelve cuando quieras. Buenas noches.

    ResponderEliminar