viernes, 1 de junio de 2012

EL CASO DE LARA. RESPUESTAS A LA VIOLENCIA EN LOS INSTITUTOS

Lara tiene 17 años. Cursa 1º de Bachillerato y lleva todo el curso sufriendo acoso por parte de unos compañeros de su clase. No lo contó a nadie.

Hace unos días fue agredida sexualmente por esos compañeros: la rodearon, la sujetaron, la manosearon, le besaron en la boca, lo grabaron en vídeo y lo difundieron por whatsapp. Todo ello ocurrió durante una clase, con el profesor presente. El profesor no lo contó a nadie y siguió dando clase.

Al finalizar la mañana, la niña acudió a jefatura de estudios y se derrumbó. Los agresores fueron expulsados durante 5 días y se inició un expediente contra ellos.

Parece ser que algunos profesores han sido testigos, desde principios de curso, del hostigamiento a que era sometida, de los golpes, de los insultos, las amenazas. No necesitaban esconderse, lo hacían delante del profesor, auspiciados por su silencio -por sus silencios-, y con la colaboración cómplice y repugnante del resto de la clase -a excepción de 3 alumnas- Los adultos imaginaron que no era nada grave, a fin de cuentas se trata de Bachillerato...

Lara está destrozada y ahora, aunque ella trate de ocultarlo, sus heridas están a la vista. Arrastra su autoestima por los pasillos, lleva su dignidad hecha jirones, su mirada está caída y su voz es inaudible. En estos días ha debido aumentar la dosis de Alprazolam y de Orfidal.

Dentro de 3 días los agresores volverán al centro y, al menos uno de ellos, vuelve con una cantidad mayor de hostilidad hacia Lara de la que llevaba cuando fue expulsado.
Lara está aterrorizada. El lunes vuelven, el lunes. Y hoy es jueves. Ya casi viernes.

¿Cuál es la respuesta del centro? 5 días, un expediente. Y el coordinador de convivencia, que va a abrir un proceso de mediación ¡MEDIACIÓN!

¿Para qué decir más? Todos hemos hecho daño a Lara. Se toleró la violencia contra ella. No se castigó. No se protegió. No se cuidó. No se evitó. Y el centro, con su respuesta débil, inútil, poco profesional, perpetúa la agresión a la víctima y protege al agresor. A Lara la hirió un compañero y la remató el sistema.

Mediación. ¿Qué mierda hay que mediar en un caso así? Quieren sentar a Lara a la misma mesa que los agresores, y que hablen. ¿Nos hemos vuelto locos? No sé ni para qué pregunto. No sé qué hago aquí escribiendo sobre este caso en lugar de estar denunciándolo. Lara me ha pedido que no lo haga y sé que se equivoca, que me equivoco. Espero no tener que arrepentirme.
Y me da miedo que llegue el lunes. Ya casi es viernes.
Lagartija Soy
Lagartija Soy

Políticamente incorrecta. Río por no llorar. Búscame en algún lugar al sol.