miércoles, 7 de noviembre de 2012

MARUJA, LA NOVIA ETERNA


Maruja fue novia de Anselmo, el médico de Medina. Tenían 25 y 29 años respectivamente, cuando se enamoraron, allá por 1957.

Fueron novios durante unos años y fijaron la fecha de la boda para el 23 de un mes de junio. Maruja pasó ese tiempo preparando su ajuar: ropa de casa, vajilla, cristalerías y otros enseres domésticos.

Pasó rápido el tiempo de noviazgo y se aproximó el mes de junio. Y junio llegó, y pasadas las dos primeras semanas, una mañana, la del día 20, Maruja recibió una nota. Se la acercó a su casa una vecina del pueblo y se la entregó en mano, de parte de Anselmo. Maruja la abrió, la leyó y se sentó después en un sillón en el que permaneció los siguientes meses.

Entre familiares y amigos consiguieron que con el tiempo el dolor por el abandono se fuera mitigando. Y Maruja, aunque nunca volvió a se la misma, recuperó su vida y sus rutinas.

Con el tiempo matrimonió con otro hombre, pero no con otro amor, porque el amor se lo llevó Anselmo. Todo el amor.

Maruja tuvo hijos, nietos y una vida más o menos confortable, hasta que, cumplidos los 70, un visitando cruel e inesperado llegó para quedarse, en forma de desmemoria y retroceso.

Y ahora, a los 80 años, Maruja habita en un lugar para gente como ella. Gente que en lugar de cumplir años los descumple y avanza a la inversa, hasta llegar a esos años balbuceantes en que nada se recuerda y nada se reconoce, ni siquiera uno mismo frente a al espejo.

Y Maruja avanza en silla de ruedas, pasillo adelante, pasillo atrás. Día a día, empujando las ruedas de la silla con sus manos.

Y al cruzarse contigo, Maruja comenta: "¿Has visto a Anselmo, el médico de Medina? "Somos novios, nos vamos a casar el 23 de junio" "Ya lo tengo todo preparado"

Maruja ha olvidado los últimos años de su vida, como es común en estos casos, y no reconoce a su marido, ni a sus hijos, ni a sus nietos, que la visitan regularmente.

Maruja sólo recuerda sus veintitantos y a su novio Anselmo. Y vuelve cada día a aquel tiempo y a aquel lugar y cada día se prepara para su boda inminente. Y vive continuamente la emoción de ser una novia en vísperas de su casamiento.

Y cuando su marido acude a visitarla, ella le dice: "Señor, ¿conoce usted a don Anselmo, el médico de Medina?" "Es mi novio y nos vamos a casar" Y empuja su silla pasillo adelante, buscando a Anselmo, mientras su marido la acompaña como un invitado incómodo.


Nota: Cualquier parecido con la realidad es debido a que este caso es absolutamente real.




Lagartija Soy
Lagartija Soy

Políticamente incorrecta. Río por no llorar. Búscame en algún lugar al sol.