sábado, 16 de noviembre de 2013

FANTASMAS EN TWITTER


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Llega un momento en que la ausencia duele, porque es una falacia que el tiempo sane todas las heridas y la ausencia, el abandono y el vacío no se curan jamás.

El duelo es un proceso natural que pasado un tiempo puedo considerarse patológico. Al menos el duelo por la pérdida de un ser querido en la "vida real". Pero ¿qué ocurre con las pérdidas de nuestros seres queridos virtuales? ¿Cuánto dura el duelo por la pérdida de un amigo invisible? ¿Qué cantidad de dolor puede considerarse normal cuando alguien virtual se aleja, de un modo temporal o definitivo?

Las pérdidas en las redes sociales no difieren en su tipología de las que se producen en nuestra vida real: 1) fallecimiento, 2) alejamiento y 3) abandono.

Lo que hace especialmente dramática una pérdida repentina y que se mantiene en el tiempo es la incertidumbre. Cuando alguien "desaparece" del mundo virtual suponemos que lo hace voluntariamente, buscando un descanso momentáneo, como muchos hemos hecho en ocasiones.

Pero pasa el tiempo y la sospecha de algo dramático cobra cuerpo hasta que una duda lacerante nos hiere y ese dolor se hace cada vez mayor, lejos de apaciguarse. En la vida real uno se enfrenta a la muerte con certeza; posiblemente la muerte es la única certeza de la vida y nos envía señales por si no nos hemos enterado de que llegó para llevarse a alguien. Señales en forma de esquelas, de noticias, de comentarios, llamadas telefónicas. Pero si un tuitero muere de repente y desaparece, ¿quién se entera de ello, a menos que formara parte también de nuestro mundo real?

Twitter está lleno de cuentas que un día enmudecieron y vagan como fantasmas en una eternidad virtual. A veces te las cruzas en forma de RT o como sugerencia de la propia red, para que las sigas. Son barcos a la deriva, sin rumbo, sin pasajeros. Barcos fantasmas.

Esa duda lacerante se ha instalado en mí desde hace un tiempo. Un buen amigo se ausentó de repente, sin llamar la atención, pero el silencio de su ausencia es cada día más sonoro para mí. Y me temo lo peor. Me asomo a su cuenta cada día, le dejo mensajes, y la falta de respuesta me angustia. Pocas cosas tan agobiantes como la incertidumbre.

Hay amigos que desaparecen tras una despedida de su vida social en la red y esas ausencias pronto son ocupadas por la llegada de nuevos amigos. No hay duelo porque no hay dramatismo en su partida.

Otros, se alejan únicamente de nosotros, pero no del resto, y vivimos esa circunstancia como un abandono, como la viviríamos en nuestra vida real. Nos sentimos abandonados cuando hemos invertido emociones en esa relación y hemos comprometido con alguien nuestros afectos, en forma de amistad o de algo más profundo, si es que puede haber algo más profundo que una amistad. En esos casos el duelo por la pérdida deambula de un lado a otro por nuestro corazón y se materializa, impidiendo cerrar la herida, cuando los tuits de esa persona aparecen repentinamente en nuestra cuenta, por el efecto de un retuit inoportuno. Es muy difícil cerrar este tipo de heridas, muy difícil.

Mi cuenta de twitter tiene una ausencia irreemplazable, por un amigo que ya no está... y no sé porqué.






Lagartija Soy
Lagartija Soy

Políticamente incorrecta. Río por no llorar. Búscame en algún lugar al sol.