viernes, 30 de enero de 2015

Mi caballo ganador

Tengo buen ojo y apuesto siempre a caballo ganador. Hay un corcel, un pura sangre, que me ha dado no pocas alegrías, y no sólo a mí, sino al resto de apostantes que confían en que llegue primero a la meta, como suele suceder. En los últimos tiempos se oye cierto runrun entre las gradas. Que si se nota la edad, que si va perdiendo fuelle, que si pronto será desbancado por otro más joven en el podio...

No opino lo mismo, creo que ese caballo aún tiene mucho que demostrar en las carreras. Los motivos del recelo de la gente tienen que ver con circunstancias ajenas al animal. Creo que sus propietarios no muestran la misma dedicación hacia él y lo tienen algo abandonado, más pendientes de otros negocios que quizás les sean más rentables. Sus cuidadores ya no cepillan a diario al caballo, el alimento que toma es de peor calidad, y su pelo no muestra el brillo de antaño.  El clamor general es que aparece cada vez más sucio. Sucias las crines, sucias la cola, la piel, el pelaje. Se le ha ido acumulando barro en el cuerpo, y piedras en los cascos.

Las miradas se dirigen a los establos, en los que relinchan caballos más jóvenes, potrillos revoltosos. Algunos son claramente descartables para la competición y hallarán mejor acomodo en algún circo.
El público visita los establos y se admira del brío de algunas de esas jóvenes promesas. En el próximo derbi mi corcel se va a batir con alguno de esos caballos jóvenes. Las animadas tertulias entre aficionados  rezuman de opiniones diversas. Entre esas jóvenes promesas destaca una, pero la estampa del resto es claramente la de finalistas.

No obstante, yo tengo clara mi apuesta. De momento voy a seguir fiel a mi caballo ganador, que sólo necesita los cuidados que le prodigaban sus ahora indolentes propietarios. Necesita mejor alimento y sobretodo limpieza. Una gran limpieza, eliminar de polvo y barro su pelaje. Precisa urgentemente un baño, un cepillado a fondo. Repasar los cascos, engrasarlos para que pise firme de nuevo y con todo el lustre de antaño y la fuerza que aún le nace de su fuerte corazón,  mi caballo volverá a vencer y el hipódromo vibrará con los aplausos de la ilusión recuperada.
No desmerezco a los otros caballos más jóvenes, pero aún no tienen la experiencia, la inteligencia ni la fortaleza para ganar contiendas. En el futuro conocerán la victoria, no me cabe duda, pero el momento no ha llegado aún, y mientras llega, yo tengo clara mi apuesta.

Pistas para descifrar el mensaje subliminal:
Caballo ganador: PP
Jóvenes promesas, pero sin posibilidades aún: Ciudadanos, UPyD, VOX
Caballo vendido a un circo: Omito el nombre, por cortesía. Para qué vamos a hundir el dedo en la llaga. Hay animales que nacen "torcidos" y nada bueno se puede esperar de ellos. Quizás alguna coz...





Lagartija Soy
Lagartija Soy

Políticamente incorrecta. Río por no llorar. Búscame en algún lugar al sol.

1 comentario:

  1. Conforme avanzaba la redacción ya sabía que se trataba de un tema político. De todas formas está muy logrado. Enhorabuena.

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