sábado, 28 de marzo de 2015

Cuestiones sobre salud mental en torno al avión estrellado de Germanwings

A veces escribimos sabiendo que muy probablemente el contenido de nuestro mensaje estará caduco instantes después de apretar el botón de "publicar". Es lo que probablemente ocurra con este post, lo que sucede cuando se comenta la actualidad. En la medida en que la realidad llega para añadir nuevos datos, uno debe acomodar lo que sabe o lo que intuye a las nuevas variables o a las nuevas certezas.

A día de hoy, -28 de marzo-, las noticias que publican los medios de comunicación en relación al Airbus A320 de la compañía alemana Germanwings que se estrelló en los Alpes franceses el pasado 24 de marzo, hablan de 150 muertos como resultado de un acto deliberado del piloto que gobernaba la aeronave en esos momentos.

Se da por cierto que el piloto atravesaba una depresión, fruto de la cual tomó la decisión de suicidarse, mientras pilotaba una avión lleno de pasajeros. El debate está en la calle, en torno a los temas: seguridad en los aviones, suicidio y depresión. No soy experta en el primero de los temas, pero sí en salud mental, y ello me mueve a plasmar aquí lo que sé y lo que intuyo.

La depresión

Lo que se conoce comúnmente como depresión, es el Trastorno Depresivo (según el DSM-5, Manual Diagnóstico de la Sociedad Americana de Psiquiatría) y en función de los datos que se van filtrando, hablaríamos de un Trastorno de depresión mayor, grave, con episodios recurrentes, cd 296.33 (F33.2) o cd 296.34 (F33.3) si existen características psicóticas. Para llegar a un diagnóstico de este tipo, deben estar presentes 5 o más de los siguientes síntomas:

- Estado de ánimo deprimido la mayor parte del día
- Disminución del interés o placer por las cosas, la mayor parte del día, casi todos los días.
- Variación en el peso, sin relación con la dieta.
- Insomnio o hipersomnia casi todos los días.
- Agitación, inquietud, casi todos los días.
- Fatiga casi todos los días.
- Sentimiento de inutilidad o culpabilidad casi todos los días.
- Dificultades de concentración y para tomar decisiones, casi todos los días, observable por las personas del entorno.
- Ideas suicidas.

Todos estos síntomas, emocionales y conductuales, afectan no sólo a lo personal sino que deterioran la vida social y laboral del enfermo.

Queda claro que no puedo aceptar el diagnóstico de depresión en el piloto:

- Alguien con un estado depresivo tan próximo al suicidio no es capaz de desarrollar una actividad profesional de ese tipo. Una persona con una depresión grave es incapaz de ponerse a los mandos de un avión, día tras día, y hacerlo con un nivel de competencia del 100%, como al parecer ocurría. En la depresión están afectados la atención, la concentración, la rapidez en las respuestas, la evaluación rápida de situaciones, lo que se conoce, en resumen, como funciones ejecutivas superiores y que son todas aquellas relacionadas con las competencias cognitivas que conforman nuestra inteligencia y nos permiten adaptarnos al medio.

- La depresión da la cara siempre, y va dejando rastros e indicios que impiden disimular tal afección. Un depresivo muestras síntomas emocionales y conductuales que evidencian su malestar. Una persona con depresión es incapaz de levantarse cada día de la cama, salir impecable de su casa, y dirigirse al trabajo sin faltar un solo día. Es incapaz de asistir a las reuniones, de gestionar, de organizar. Es incapaz de seguir con sus rutinas diarias, sin saltar ninguna: deporte, ocio, trabajo, familia.

- Cuando una persona con depresión asiste de modo voluntario a terapia, es porque desea sanar y está dispuesto a seguir las instrucciones de su especialista (farmacológicas y psicoterapéuticas) o deja de ir, si sus puntos de vista no van a la par con los del especialista. Un enfermo de depresión no va a que le firmen una baja laboral para romperla después, y así con las siguientes. Puede ser que no estuviera de acuerdo con darse de baja laboral, lo que le llevaría a mentir en las siguientes consultas, simulando que había entregado los partes de baja en la empresa. Parece todo demasiado enrevesado. Cuando un paciente rehúsa seguir las instrucciones de su psicólogo o psiquiatra, abandona las sesiones y no vuelve. No acabo de entender qué objetivo perseguía acudiendo a la consulta; puedo imaginar, intuir, pero carezco de evidencias.

A día de hoy, con los datos que se van conociendo, valoro un trastorno de personalidad. Podría hacer un planteamiento diagnóstico a raíz de lo que lo que vamos conociendo de la vida y personalidad del piloto, pero no lo haré. Cualquier especialista aborda estos temas con la cautela que le impone tanto su código deontológico como su ética.

El suicidio

El suicidio es una de las principales causas de muerte en casi todos los países del mundo, pero es una conducta que se ve envuelta en disquisiciones éticas, morales, clínicas, filosóficas, sociológicas, lo que da lugar a la formación tanto de mitos como de falsas creencias e inexactitudes.

El suicidio en si mismo no constituye una enfermedad mental. La persona que se suicida no tiene necesariamente una enfermedad mental crónica, aunque así ocurra en gran parte de las ocasiones. Se trata de una conducta multicausal cuya complejidad depende de cada caso. Según datos de la OMS, casi 1.000.000 de personas se suicidan anualmente en el mundo. De las personas que se suicidan, casi el doble son varones, aunque según las estadísticas, las mujeres lo intentan en mayor número. Existen dos crestas, jóvenes (15-35 años) y ancianos (más de 75 años)

Aclarando ideas:

- La mayoría de las veces el suicida no quiere morir, pero se ve incapaz de seguir viviendo.
- Los intentos de suicidio no son llamadas de atención, necesariamente. Quien se suicida, normalmente lo ha intentado antes o han avisado de que podrían hacerlo. De cada 10 personas que lo logra, 9 dieron pistas de sus intenciones.
- El suicida no es un cobarde, hace falta una gran dosis de valor para llevar los planes a cabo hasta el final.

Los factores que aumentan la probabilidad de suicidio son:


  • El trastorno mental, en especial la depresión, y los trastornos de personalidad
  • Las conductas adictivas
  • El desarraigo social o soledad
  • Acontecimientos vitales estresantes
  • Esquizofrenia
  • La enfermedad crónica que cursa con dolor
  • Trastorno mental orgánico
Al igual que la depresión, la conducta suicida puede dejarse entrever a través de múltiples indicios que el entorno puede detectar.

En la Clasificación Internacional de Enfermedades-9 (CIE-9) el suicidio es clasificado en función del método empleado (E 950 a E 959) o de la forma clínica que adopte:

  1. Suicidio ampliado. Es aquél en el que se arrastra a la muerte a otro que no desea morir.
  2. Suicidio por desesperación.
  3. Suicidio por miedo.
  4. Suicidio por venganza o chantaje.
  5. Suicidio por sacrificio. La muerte tiene una finalidad política o religiosa. 

 Evidentemente las formas anteriores no son incompatibles entre sí. En el primero (suicidio ampliado) hay, necesariamente, víctimas inocentes, al igual que puede haberlas o no en el grupo nº 5. En este último caso calificaríamos la conducta como atentado.

A partir de aquí, a los investigadores corresponderá calificar el trágico suceso.

D.E.P.











Lagartija Soy
Lagartija Soy

Políticamente incorrecta. Río por no llorar. Búscame en algún lugar al sol.

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