domingo, 16 de agosto de 2015

52 atardeceres

Cincuenta y dos,  52 atardeceres. Cincuenta y dos noches,  cincuenta y dos mañanas. Día a día,  el sol despuntaba con la sutil amenaza. Rojos,  bravíos,  hirientes, los primeros soles. Llegaban los días con ansia de vivirlo todo de golpe. Plateados y tornasolados los soles siguientes,  que caían desmayados sobre el horizonte.
Avanzó el estío y llegaron las nubes a cubrir de silencio la mañana y el día a veces lloraba y con la lluvia anticipaba el dolor.
Y un día de agosto,  de repente llegó el invierno.  Amaneció un enero repentino y precipitó el frío que se cernió sobre tu piel y sobre la mía.

No llegará un nuevo atardecer...

Lagartija Soy
Lagartija Soy

Políticamente incorrecta. Río por no llorar. Búscame en algún lugar al sol.

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