lunes, 3 de agosto de 2015

El odio

Trato de odiarte y no lo consigo.  Intento recordar tu cara, tus ojos, tu pelo, y te me desdibujas a pesar de verte a diario. Lo siento, pero no consigo rehacer tu imagen para disparar sobre ella mi desprecio.
Supe de tu odio hacia mí, emoción inexplicable, puesto que hemos cruzado apenas unas palabras. Eres de odio fácil, por lo que veo, y es una pena que lleves dentro ese veneno en tu cuerpo menudo y veinteañero. Mira que lo intento, pero no despiertas en mí emoción alguna, y aunque trate de devolverte una mínima parte del odio que tú me profesas, sólo consigo retenerte en mi mente unos minutos y claro, así no se puede.

Y no te creas que yo no tengo, como tú, el odio fácil, porque a pesar de mi  dulzura natural, soy capaz de odiar con la fiereza y fidelidad que tal emoción requiere, aunque ahora mismo, querida, tengo mi odio comprometido y lo dedico, como lo merecen, a Carmen y a Pedro. A día de hoy, Laura, nadie con tu nombre figura en mi lista de odiables.

Deja pasar unos años, muchacha,  que estoy segura de que por el camino que llevas, serás pronto merecedora de todos los odios inimaginables. De momento, odia a solas, querida Laura, que yo tengo cosas más importantes que hacer que corresponderte.




Lagartija Soy
Lagartija Soy

Políticamente incorrecta. Río por no llorar. Búscame en algún lugar al sol.

1 comentario:

  1. El odio, querida Lagartija, es un sentimiento tan caro como el amor, pero tiene en su contra que, por el contrario a este último, en el primero no obtienes compensación alguna. Por eso es tan importante el amor, porque solo con amar se consigue energía y se alcanzan metas, y por eso da tanta pereza odiar, porque odiando se desdibuja la meta, se pierde el norte y se sobrevalora el odiado.
    Leyendo tu interesante reflexión, me ha sorprendido comprobar que nadie me ha hecho tanto daño como para merecer que yo haga el enorme esfuerzo de odiarle. Quizás ocurra que yo sea una persona verdaderamente afortunada, eso es lo que deseo para ti y para todas las personas de buena voluntad.

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