domingo, 20 de diciembre de 2015

Lo que realmente importa


A veces, la realidad se presenta ante nosotros y nos suelta una bofetada para ayudarnos a mantener los pies en la tierra, la cabeza en su sitio y el corazón en lo que realmente importa. 

Paseaba hace unos momentos por un pasillo interminable y la cabeza dando vueltas al asunto del día: las elecciones. Tras una puerta entreabierta he visto algo que me ha sacudido de repente.  Dos hombres con sus manos entrelazadas.  Uno de ellos muy anciano, el otro veinteañero.  La mirada de éste sobre la del viejo, que no se la devuelve, pero que sí tiene sus dedos entrelazados con los del otro, con las pocas fuerzas que se le adivinan.


Yo no sé quién sostiene a quién, quién se aferra al otro, quién apoya sus manos en las otras, buscando ánimo y fortaleza. El hombre derrumbado, sedente, o el joven hombre que le acompaña, postrado ante él, venerándole con la mirada.

Un abuelo próximo a partir - su hora se acerca y los minutos corren cada vez más veloces en el simbólico reloj de la vida, ese que marcha hacia atrás, que marca al principio el tiempo que nos queda ¡tanto!, y al final el tiempo transcurrido ¡tanto! y el que nos resta ¡tan poco! - y un nieto que vive ya el dolor inmenso de la pérdida. Porque ese dolor es más grande aún cuando se anticipa - perdida ya todo esperanza - que cuando la marcha ya se ha producido. La mano del joven atrapa la mano que una vez sostuvo la suya.  Aquella mano grande y valerosa, cabe ahora - pequeña y débil - en la suya propia.

Y no sé quién sostiene a quién. Quizás el joven busca las fuerzas para poder decir adiós en los surcos del rostro del anciano, arrugas socavadas a golpe de vida ¡arrugas que vencieron tantas batallas!

Y no sé quién sostiene a quién. Tal vez el anciano busca en la amorosa mano del joven nieto la fuerza para el viaje que va a emprender, viaje del que todos desconocemos destino y duración.

Permanecí ante aquella estampa más tiempo del que el pudor y la educación recomiendan - lo sé - pero me vino bien para calibrar mis propias emociones. En jornadas en que nos alborotamos por temas, tan superficiales en el fondo, como la política, que NUNCA se nos olvide lo que realmente importa.



Lagartija Soy
Lagartija Soy

Políticamente incorrecta. Río por no llorar. Búscame en algún lugar al sol.

1 comentario:

  1. Te comprendo porque me pasa lo mismo. Nos pasa lo mismo a todos. Nos vamos enredando en la madeja de lo cotidiano, y nos sorprende ,de pronto, lo importante. La vida, es sólo vida,y es mucho. En los humanos importa el amor, la soledad, las pérdidas, las derrotas, el hambre...y la salud. Hay que defender la alegría, de todo...y también de la alegría, que dijo el poeta. @mariviti

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