domingo, 8 de mayo de 2016

Penas vivas

María es una mujer sabia. A lomos de sus ochenta años ha acumulado todo tipo de riquezas, de esas que no se pueden cuantificar; bondad, afectos, experiencia...Por eso es rica y sabia.

Ayer la encontré decaída, arrastraba sus pies con mayor lentitud, casi como si estuvieran a punto de detenerse para siempre. Le pregunté y me aseguró que estaba bien, que nada le dolía.

- Pero eso no basta para estar bien, le respondí, animándola a hablar.
- No, no basta. He llegado a mayor, estoy bien de salud, pero tengo una pena viva y no puedo ya con ella.
- No te entiendo, María...
- Mira hija, a lo largo de la vida acumulamos penas. Algunas nacen muertas, otras se mueren, pero las que realmente duelen son las penas que están vivas.

Miró a su marido y entendí perfectamente su mensaje. Asentí con la cabeza y marchó arrastrando sus pies y la silla de ruedas.





Lagartija Soy
Lagartija Soy

Políticamente incorrecta. Río por no llorar. Búscame en algún lugar al sol.