martes, 3 de enero de 2017

Vidas pequeñas



Hay adornos pequeñitos, para espacios minúsculos.  Lugares donde algunas cosas se viven de un modo casi imperceptible; sobre todo la vida, las fiestas, las alegrías. Espacios íntimos en los que sólo cabe una persona o dos. Con sus vivencias, sus emociones, sus risas y sus llantos.
En esos sitios, la Navidad también es pequeñita, y casi no hay sitio para la melodía de los villancicos y los personajes del Belén. La Estrella apenas ilumina el cielo que se adivina tras la ventana y los llantos y las risas del Niño quedan silenciados por los llantos y las risas de los que habitan espacios tan pequeños.
La vida, a veces tan larga, pueda llegar a ocupar un espacio tan pequeño, que incluso respirar se hace difícil.
Un pequeño árbol de Navidad, en la única ventana. Un pequeño signo de ilusión para no renunciar a los sueños. Para no renunciar a la vida.
Lagartija Soy
Lagartija Soy

Políticamente incorrecta. Río por no llorar. Búscame en algún lugar al sol.