domingo, 20 de mayo de 2012

Los orientadores educativos: por qué no me gustan esos "pakistanís"

Leyendo en el estupendo blog "QuÉduQuÉ-QuÉduCuándo" el artículo sobre los orientadores educativos, me he animado a escribir lo que sé y lo que siento acerca de la figura de estos profesionales.

La historia. No me voy a centrar en el análisis riguroso, porque no pretendo que este blog lo sea. Para ponencias sobre temas educativos (o cualesquiera otros), habrá que acudir a otras web. Sólo decir que los primeros orientadores, como tales, comenzaron a ser vistos por los centros allá por el año 1991, recién estrenada la LOGSE. Su implantación tuvo al principio un carácter experimental y los primeros orientadores eran profesores o maestros que pidieron el cambio de especialidad y a quienes únicamente se les pidió que en sus años mozos hubieran cursado, además de la de su especialidad, la carrera de Pedagogía o de Psicología. ¿Qué profesores optaron a estas plazas y por qué?

  • Optaron a ellas profesores que estaban en sus últimos años de docencia, gente alrededor de los 60 años de edad, que estaban cansados de la clase diaria y decidieron huir de la tiza y vieron en la plaza de orientador una especie de retiro dorado, algo así como ir a terminar tus últimos años al son de los pasodobles de Benidorm. Intuían que la labor del orientador iba a ser mucho más cómoda, no tendrían que dar clase, disfrutarían de un espacioso despacho propio, no de un pequeño departamento a compartir, en fín, que les atraía la labor de burócrata que parecía iba a definir la labor de los orientadores.
  • También optaron a estas plazas profesores temerosos de que algún día amortizaran la suya propia ante el descenso progresivo del alumnado y ante el miedo de ser desplazados y hartos de ser los últimos en  su departamento y de apechugar con los peores grupos y horarios del centro. Así, muchos de aquellos primeros profesores eran profesores de Griego o de Latín.
  • Muchos de estos profesores se presentaron a las primeras convocatorias de orientadores (no fueron oposiciones, más bien comisiones de servicio) y otros fueron nombrados a dedo o animados a presentarse por parte de la administración, deseosa de contar en este nuevo cuerpo con profesionales adeptos a la causa (cualquiera que fuera la causa). 

Con este panorama, nos encontramos a un primer cuerpo de orientadores con el cuerpo ya maltrecho (más de 60 años), cuyos conocimientos de las cuestiones de orientación educativa, atención a la diversidad, necesidades educativas o dificultades de aprendizaje se limitaban a lo que podían recordar de una carrera que cursaron 40 años atrás, lo que es especialmente grave en el caso de la Psicología, especialidad en continuo cambio (tanto cambio que ha pasado de ser una carrera de letras a una de ciencias)

En esos primeros tiempos aún no se sabía qué era un orientador, qué funciones tenía, para qué estaba allí, de ahí que se les conociera con el "cariñoso" nombre de PAKISTANÍS (pa-qué-están-aquí)

Con los años su función se delimitaría, se crearía la especialidad en el cuerpo de secundaria, se les dotaría de competencias específicas.... pero a pesar de todo ello, en muchos centros siguen siendo pakistanís, más de 20 años después. Esto significa que la integración no es total en un cuerpo que les ve como privilegiados por cuestiones de docencia (no dan clases o dan pocas), por cuestiones de categoría (son jefes de departamento, se coordinan con el equipo directivo, hablan con el inspector..) o por simples cuestiones de espacio (tienen un despacho para ellos solitos, y eso sí que no, oiga).

Mi experiencia. Tras muchos años de docencia he conocido muuuuuuchos orientadores y sé cómo son, de qué pie cojean:

  1.  Orientadores que aspiran a ser ministros de educación. Se presentan a equipo directivo, se presentar a inspector, están asociados y afiliados a donde haga falta, se mueven como rabos de lagartija (perdón por la autocita) y andan metidos en todos los saraos. Por supuesto, la orientación en su centro está sin hacer o se limita a imprimir un cuadernillo de orientación vocacional que distribuyen a padres y alumnos.
  2.  Orientadores que no son pedagogos ni psicólogos. ¿Para qué decir más? Son intrusos altamente peligrosos porque al no ser nada, lo son todo. Hacen de pedagogos y dominan la metodología y el curriculum, hacen de psicólogos y diagnostican los trastornos que haga falta, amén de realizar psicoterapia. Hacen de trabajadores sociales e intervienen con las familias. ¡Y hasta publican un programa de intervención para la enuresis nocturna que circula por internet! (esto lo ha hecho una diplomada en Empresariales que pertenece al cuerpo de PTSC. Lo juro, palabrita de Niño Jesús)
  3.  También hay orientadores que son pedagogos o psicólogos, pero podrían ser incluidos perfectamente en el apartado anterior.
  4.  Orientadores que abusan de su poder, y me explico. Parece que no, pero un orientador tiene bastante poder y eso les convierte en alguien potencialmente peligroso. De los informes y de las decisiones que adopta un orientador se derivan consecuencias sobre los recursos humanos. Un centro o un sector precisa contar con X número de alumnos con necesidades educativas para disponer de un maestro de PT, de AL, de PTSC, de recurso de Fisio o de ATE. Con los informes del orientador se organizan los recursos humanos a final de curso. Hace unos pocos años, una orientadora de un EOEP cobró 600 € de una maestra PT para que le consiguiera 2 acnees antes de finalizar el curso y así no ser desplazada de aquella plaza que ocupaba desde hacía varios años. Y sé que aquella orientadora ha cobrado en otras ocasiones por "hazañas" parecidas. En esa historia de la que hablo, la PT le lloraba a la orientadora su desconsuelo porque   "sus 2 acnees", con los que llevaba toda la Primaria, pasarían al curso siguiente al instituto y ella perdería su plaza, al no haber niños que atender. Ni corta ni perezosa, la orientadora se metió en un aula de 4º y en menos de 2 horas había conseguido 2 nuevos acnees que ofrecer a la PT. ¿Cómo? Sencillo, WISC en mano diagnosticó retraso mental ligero a 2 inocentes alumnos, que por descontado, tenían una inteligencia normal, pero que cayeron en manos de una desaprensiva acostumbrada a manipular informes y a cobrar por ello. ¿Que si lo denuncié? ¡Pues claro! ¿Y qué? ¡Pues ná!
  5.  Orientadores que ejercen su labor sin ninguna profesionalidad ni objetividad. Orientadores politizados, que han pasado del rojo al verde, como los semáforos (ahora son marea verde). Conocí a uno, de un EOEP que vivía permanentemente enfrentado a la directora de un colegio de su sector porque ella era ¡concejala del PP en su ayuntamiento! En aquel colegio había unos niños que sufrían maltrato por parte de su padrastro  y la directora necesitaba el informe del PTSC del EOEP (perdón por el exceso de siglas, pero es que si no, no termino) para derivar el caso a los servicios sociales. Nunca contó con la colaboración del EOEP que anteponía el ideario marxista al derecho de unos niños a ser atendidos y ayudados. No sólo no hicieron nada en aquel caso sino que dejaban sin atender las demandas que llegaban desde aquel centro. De un modo deliberado se jactaban de no acudir al centro de aquella "pija-facha-pepera". ¿Que si ella les denunció alguna vez? ¡Pues claro! ¿Y qué? ¡Pues ná!
  6.  Orientadores no intrusos, bien formados y buenos profesionales. Los hay. Pocos, pero los hay.


Mi opinión.  Por todo lo anteriormente expuesto (esto parece una instancia oficial), los orientadores suelen caerme bien, mal o regular. Algunos mal, bastantes regular y pocos bien.


Lagartija Soy
Lagartija Soy

Políticamente incorrecta. Río por no llorar. Búscame en algún lugar al sol.

7 comentarios:

  1. Creo que tienes razón cuando dices que los orientadores educativos pueden ser potencialmente peligrosos cuando no son profesionales competentes y responsables. Es triste que algunos hayan accedido a este trabajo sin la preparación adecuada o que ejerzan de forma temeraria o poco ética.

    Me parece que tu tipología es muy acertada, aunque en realidad un mismo orientador ha podido tener varios de estos roles a la vez o sucesivamente, aquí ninguno somos totalmente buenos o totalmente malos.

    Ya sé que la intención de tu blog es la de hablar de las cosas sin pelos en la lengua (políticamente incorrecta) igual que el mío intenta hacerse preguntas y no caer en respuestas simples. Pero un día tenemos que intentar ponernos en un tono positivo y desarrollar el punto 6 de tu tipología: ¿Qué hace que los orientadores educativos sean buenos profesionales? Me temo que no supone simplemente no caer en ninguno de los otros 5 tipos anteriores, sino algo más complejo.

    Un abrazo. Tus cavilaciones sobre educación, como de costumbre, me aportan mucho.

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  2. Bien, recojo la pelota de mi tejado e intentaré desarrollar el punto 6. Bueno el aporte de que un mismo profesional haya pasado por varias tipologías... pero en todo caso habrá ido de las 6 hacia alguna de las anteriores... supongo. Es fácil ir de bien a mal, pero cuando eres malo... mejorar es difícil, no sueles encontrar el camino.... o tampoco lo buscas...
    Gracias por leer y comentar tan rápido...
    Un abrazo, Alberto.

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  3. Desconozco las malas prácticas profesionales que comentas, recriminables y sancionables según expones, pero que de ninguna manera se pueden generalizar a un colectivo, como no puede hacerse la de cualquier otro docente que no cumpla con sus tareas profesionales, y que los padres no se atreven a denunciar por temor a represalias contra sus hijos. Y dicho esto, mejor para todos potenciar y divulgar a los que contribuyen a la mejora de la escuela pública con su quehacer diario. A mí me consta que son muchos los que dan lo mejor de sí cada día, pero hacer visible la tradicional escuela invisible, no ha sido un objetivo. Las redes sociales están permitiéndolo. Saludos

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  4. Tienes razón, Ismael, no se puede generalizar. Pero lo que yo pretendo en mis entradas es profundizar y transmitir mis impresiones, pero eso todo lo que escribo es pura subjetividad. Hay que hablar de los buenos, claro, y los menciono en mi entrada, pero esos son inofensivos y a mí me preocupan los otros, aquellos a quienes los padres no se atreven a denunciar.
    Saludos, Ismael y gracias por tu comentario. Espero verte de nuevo por aquí.

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  5. Bueno, para ser del todo justos, he de decir que yo me encontré con un magnífico orientador cuando tuve problemas, allá por la ESO. Un auténtico profesional que se preocupaba, lo primero, por nosotros.

    Hay mucha mierda, como en todos los sitios, pero la idea de poner a alguien cualificado (y con vocación) en un puesto parecido es, en principio, buena. La desgracia es la enorme distancia que hay entre la teoría y la práctica en este país.

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  6. Me alegra que tengas ese buen recuerdo, como lo tienen por suerte miles de personas. Yo no, porque en mi época no existían, yo soy de la EGB. Hablas de vocación y esa es la clave. Siempre he pensado que ojalá llegue el día en que en las oposiciones para acceder a plazas de médico, profesor, juez se puedan hacer pruebas que detecten el nivel de vocación en sangre. Ojalá también se pudiera hacer una prueba de ADN para ver si el candidato al puesto es buena persona. Saludos.

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  7. Hola gracias a esta publicación sobre los orientadores he destapado una trama de corrupción en un colegio en el que se han estado utilizando a niños sin problemas para conseguir profesores de apoyo. Concretamente en un colegio de Arganda del rey Madrid. Me gustaría ponerme en contacto con usted si es posible. Un saludo.

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