sábado, 7 de julio de 2012

Mi escuela años 60 y 70













Mi primera maestra, doña Repa. Me dio clase en lo que antes se llamaba "parvulitos".
La escuela estaba en la plaza del pueblo, en la misma casa de la maestra.
Recuerdo mi primer día de cole, con 3 años de edad. En la sala de estar de doña Repa, habilitada como aula, nos apilábamos varios niños y niñas de diversas edades. En aquel recibimiento, la maestra nos informó que allí estábamos, fundamentalmente, para aprender a leer y escribir. Recuerdo que levanté la mano y pregunté si podía marcharme, ya que yo ya sabía leer.
Me gané mi primer castigo, el primero de la larga lista de castigos por los que pasaría en los años siguientes.




 Pupitre y pizarrín, con el borrador sujeto con un cordel.
Mi segundo colegio, en el que cursé la EGB y su director. Aquello ya fue en mi añorada Cataluña.
Recuerdo lo que me dijo mi primer día de clase allí: "Aquí te vamos a enseñar cuánto son 4 x 4".
Yo le contesté: "Eso ya lo sé, 16". -Yo tenía 5 años- 
No eran tiempos LOGSE, desde luego. De todas formas, en ese colegio, y de ese gran profesor, aprendí muchas cosas. Aunque me pasaba la vida castigada y entonces me sentí como el garbanzo negro del colegio, con la madurez que impregna el tiempo en la memoria, he llegado a entender que aquellos buenos maestros no me tenían la manía que yo imaginaba.

Escola Cultura Pràctica. Terrassa (Barcelona)                           D. Carles Puig

Así eran las aulas -separados los niños de las niñas- Y los pupitres, con espacio para el tintero de porcelana y las plumas.



 Plumillas
Hojas de papel secante y pluma




 Juego de plumillas. Se me despuntaban todas. Cuando se acababa la tinta china del tintero había que pedirle más al profesor, que se enfadaba.
Mis papeles estaban siempre emborronados de tinta. No sé ni cómo aprendí a escribir.

De la pluma pasamos a los lápices, ¡qué gran avance! Dejé de ponerlo todo perdido, sobre todo mi bata azul. Me encantaban los lápices que tenían la tabla de multiplicar. Y para afilarlos, nada mejor que el sacapuntas de herradura, el Puntax. Quedaban unas puntas estupendas.


Qué gusto las gomas con olor a nata. Ahora están prohibidas para que los niños no se las coman. No me gustaban nada las gomas para borrar bolígrafo, tan ásperas. Y tampoco borraban nada bien.



Las cajas de pinturas, maravillosas. Algunas eran de lata, con preciosos dibujos. Ahora bien, cuando se caían al suelo, era tal el estruendo, que la bofetada del profesor estaba asegurada.





Y del plumier de madera pasamos al estuche de cremallera



Los primeros bolígrafos. "Bic naranja escribe fino, bic cristal escribe normal" No nos dejaban utilizar el cristal, ya que para aprender caligrafía inglesa era mejor el naranja, quedaba más fino.




 Y el colmo de la tecnología: el bolígrafo de varios colores. Qué gran servicio prestó -y sigue prestando-, a las técnicas de estudio. En rojo las ideas principales, en verde las secundarias....

Todo el material los guardábamos en la cartera:

 Aquellas gordas reglas de madera, que además de para dibujar servían para que el profesor te la tirara a la cabeza si te distraías, o te diera con ella en los nudillos de los dedos, en las yemas o en el propio culo. Eran los recursos didácticos de antaño.


Aprendimos geografía con los mapas murales


Y con los mapas de plástico con los ríos, cordilleras y regiones (hoy  CCAA) de España (hoy "este país")


Me encantaba la clase de dibujo, que era dibujo artístico y consistía en la copia de láminas con figuras, paisajes, etc. Ahora hacen cosas más extrañas y menos bonitas.





En clase de Pretecnología y de Dibujo utilizábamos goma arábiga y pegamento Imedio.



Nuestros libros escolares. Pasamos de estudiarlo todo en la Enciclopedia, a tener un libro por asignatura y curso. 


La bata del cole. De rayas azules para los niños y azul marino con cuello blanco para las niñas. No he encontrado ninguna imagen de la bata de niña.

Las terroríficas clases de gimnasia


 

 pantalón corto azul marino y camiseta blanca (la foto está tomada de internet)
Saltábamos el potro y el plinton, nos colgábamos de espalderas y sobre las colchonetas de suelo hacíamos saltos hacia adelante, hacia atrás, ruedas, etc. Era duro pero aprobábamos.
Ahora los chicos van a clase de Ed. Física con ropa de calle y se niegan a correr porque se cansan. 
Y suspenden.

Luego vino el instituto, con el BUP y el COU y finalmente la universidad.


 Institut Egara (Terrassa) Se trata del primer edificio, situado entre Terrassa y Sabadell. La mía fue la primera promoción "mixta"

Qué lejos quedan aquellos años y aquel sistema educativo, que ha demostrado con el tiempo que tenía muchas cosas positivas. Mi generación vivió la LGE de 1970 y la generación de nuestros hijos sobrevivió a la LOGSE. Después vino la LOE (la LOCE, que no llegó a implantarse debido a "enigmático" cambio de gobierno un 14 de marzo de 2004) y ahora preparan la LOMCE. 
No sé cuántas más vendrán, pero ninguna como la LGE y su EGB, BUP, FP, COU.



Lagartija Soy
Lagartija Soy

Políticamente incorrecta. Río por no llorar. Búscame en algún lugar al sol.

6 comentarios:

  1. Fíjate... Aprendimos mucho y no salimos nadie traumatizado... Qué cosas... Qué recuerdos...

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  2. Lo he tuiteado y estás causando furor... Que lo sepas :)))

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  3. Acabo de entrar en TW y me he quedado sorprendida. Gracias por divulgar esta entrada y veo que nuestro TL está lleno de nostálgicos. ¿Será que nos estamos haciendo mayores, George?

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  4. Aún sin haber conocido los tinteros, las batas y varias cosas más de las que enuncias en la entrada, Lagartija, también soy uno de los nostálgicos de aquella época. De los últimos, quizá... pero igual de nostálgico...

    Cualquier tiempo pasado...

    Un abrazo.

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    1. Bueno, amigo, no te creas que yo conocí todo aquello, hablo de oídas. Conozco a alguien que conoce a alguien de aquella época ;-))
      Un beso.

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  5. Yo también tengo nostalgia de mi época de parvulitos, pero porque fue la única época en la que me encantaba ir a la escuela. Nací en el 85 y yo ya era de la generación que estudió la EGB y después la fatídica ESO, pero bajo ningún concepto me gustaría que mis hijos vivieran lo que yo viví. Si no eras buen estudiante te castigaban día sí, día también, y te ninguneaban siempre. Encima en vuestra época os pegaban con la famosa regla de madera... y aún así decimos que aprendimos mucho y que no salimos traumatizados... Anda, anda... Qué aprendimos. ¿a vivir compitiendo por ser el mejor, por tener las mejores notas, a ningunear al que menos sabía, por ser unos sumisos y no saber pensar por uno/a mismo/a? Eso lo habéis vivido vosotros y yo también lo he vivido. Lo que a mi me hubiese gustado tes que hubiese habido al menos una persona que me hubiese ayudado en mis estudios, alguien que no me obligara a estudiarme de "pe a pa" las cosas memorizándolas, y que me hubiese enseñado a trabajar las emociones, la autoestima, las habilidades sociales, el trabajo en equipo, la cooperación, la educación en valores... Todo eso es lo verdaderamente importante...no la memorización de números y letras sin ningún fin.

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