sábado, 21 de abril de 2012

CUANDO LA VIDA ES UNA FIESTA Y TÚ NO ESTÁS INVITADO


De pequeños, es un drama cuando cualquier amigo del cole celebra su fiesta de cumpleaños y no te invita. Ocurre lo mismo con la comunión o con las graduaciones. Más tarde con las bodas y lo peor es que a veces descubres que no te van a invitar cuando ya tienes comprado el vestido que te ibas a poner y el regalo que ibas a regalar. Algunas personas son invitadas a todas las celebraciones; otras a algunas y finalmente hay gente que nunca es invitada a ningún evento.

Pero más allá de cualquier celebración ocasional, hay una gran celebración, una fiesta permanente y esa es la vida a la que llegamos un día sin darnos cuenta y de la que nos vamos otro día, a veces dándonos cuenta de un modo doloroso.

Pero hay gente en la vida que parece que no ha sido invitada a ella, que no participa en la fiesta, que no baila, que no come canapés, que no se emborracha, que no liga, que no queda para otro día. Y hay gente que disfruta de esta fiesta, que la vive en primera persona porque desde que llegó a ella ha sentido que era protagonista y que lo será siendo si algo no lo impide en algún momento.

Pero otros no fueron bien recibidos o fueron expulsados de la fiesta en un momento determinado, sin merecerlo. Otros ni siquiera llegaron a llamar al timbre de la puerta en la que se estaba celebrando esa fiesta. Algunos no nacieron, otros nacieron mal y no pudieron bailar, no pudieron comer, no pudieron reír. Algunos fueron bien recibidos y fueron estrechando manos y recibiendo palmadas en la espalda y besos en ambas mejillas, pero en algún momento tropezaron y ya no pudieron continuar en la fiesta.

Mientras en el salón suenan valses, hip hop, breakdance o pop; mientras algunos bailan, otros cantan y todos hablan, hay personas en la planta de arriba, en las habitaciones, en las camas. Personas que no pueden levantarse y se limitan a escuchar el disfrute de otros, de los invitados a la fiesta. Incluso hay personas que ni siquiera son conscientes de que se esté celebrando ninguna fiesta.

Yo fui invitada a la fiesta, me abrieron la puerta, me recibieron con alegría. Me han sacado a bailar muchas veces, me han servido cava y bandejas con canapés multicolores. Me han pedido citas y me han enviado flores. Pero no quiero cantar en esta fiesta, no quiero reír ni aplaudir, sabiendo que en la planta de arriba hay gente a la que puedo molestar. En realidad no quiero sentirme parte de ninguna fiesta a la que hay gente que quiero que no ha sido invitada. Me voy para arriba. No estoy para fiestas.


Lagartija Soy
Lagartija Soy

Políticamente incorrecta. Río por no llorar. Búscame en algún lugar al sol.

No hay comentarios:

Publicar un comentario